NICOLE
Hacía frío aquella mañana. Una mañana de domingo, Lou y yo solos en su casa. Muchas darían cualquier cosa por estar en mi lugar. Acabábamos de levantarnos, otra noche más me había convencido para que me quedase en su casa. Directamente después de desayunar, nos habíamos tirado al sofá, literalmente. Encendí la tele, pero como no había nada interesante la volví a apagar. Desvié un momento la mirada y la puse en la ventana. Una sonrisa se formó al instante en mi rostro.
- Lou, está nevando.- se giró para mirar hacia la ventana y él sonrió también.
- Hacía mucho que no veía nevar. Vamos a aprovechar.- se levantó y me ofreció la mano. Cogimos el abrigo, guantes y gorros,y salimos a fuera. Ya había una capa considerable de nieve en el suelo, debía haber un medio metro. Lo primero que hice fue coger un poco y lanzársela a la cara a Louis. Éste se la sacudió y me miró desafiante mientras me partía de risa.
- Nadie le gana a Louis Tomlinson en una batalla de bolas de nieve.- dicho esto, cogió un puñado que me acertó en el pecho. A partir de ahí comenzamos a perseguirnos el uno al otro, riendo y lanzando bolas de nieve que pocas veces acertaban al otro.
Después de un largo rato así, paramos de correr. Estaba cansada ya. Me desplomé en la nieve, estaba ardiendo y necesitaba algo con lo que enfriarme un poco. Así seguimos, hasta que empezó el frío.. de nuevo.
- Vamos a dar un paseo.- comenté, y Lou asintió. Salimos de la finca, puesto que aún seguíamos allí. Andamos y andamos, no se durante cuanto tiempo, pero llegamos a Hyde Park. Estaba solitario, en medio de los edificios londinenses, cubierto con un manto blanco que transmitía pureza. Nos adentramos hasta llegar a uno de los lagos. Estaba completamente congelado. Nos sentamos en un banco de allí cerca, dejando que el tiempo pasase, en silencio.
HARRY
Pum. Un ruido me sobresaltó, haciendo que me despertara. Miré a mi alrededor. Era un libro, se había caído de una de las mesas. Eran las siete de la mañana. Lucy seguía durmiendo, y no tenía intención de despertarla. Sonreí al recordar el día anterior. Sin ella ni siquiera saberlo, me había hecho el hombre más feliz de la tierra. Sólo con su mirada ya me hacia estremecer. Con sus caricias, me hacía volar. Y con sus besos me llevaba lejos, lejos de este mundo. A un mundo en el que sólo existíamos los dos .Siempre que estaba con ella mi mente viajaba hasta allí, allí podíamos hacer lo que quisiéramos, sin interrumpciones. Podíamos gritar, que nadie nos oiría. Podríamos reír. O llorar. Lo que nuestra alma necesitase. Y ahora mismo mi mente estaba allí, recordando todo lo bueno del pasado. Pero pronto volví a la realidad. Seguía en Venecia.
Al parecer, volví a quedarme dormido. Me desperté a las once. Vi que Lucy ya no estaba en la cama, mientras oía el ruido del agua correr en el baño. Me desperecé lentamente, y así, en calzoncillos, salí a la terraza. Nada más abrir la puerta una ráfaga de aire frío me azotó, pero era justo lo que quería, despejarme. Me asomé por la barandilla. No había ninguna persona por los alrededores. Perfecto. No se cuanto tiempo estuve así, mirando el paisaje, pero con mi mente encerrada en sus pensamientos.
- Te vas a enfermar... - me giré lo suficiente como para ver a Lucy, vestida con unos vaqueros y un jersey de lana rosa, con el pelo aún un poco mojado. Le di un beso de buenos días, acariciando un poco su mejilla. Noté como un escalofrío recorría su cuerpo.- Estás helado. Ven para dentro, o abrígate, o haz lo que sea, pero estás congelado.- Vi como miraba mi torso, mordiéndose ligeramente el labio inferior. Había trabajado para dejarlo así, pero mereció la pena. Levantó la mirada, y al ver que yo la observaba, se sonrojó y me lanzó una camisa.- Póntela, vas a enfermarte- repitió. Acabé de vestirme mientras ella daba vueltas a la habitación, aparentemente nerviosa.
-¿Qué te pasa?- le pregunté. Se paró en medio de la habitación, mirándome.
- Estaba pensando... Esto es demasiado bonito, nada me parece real, aún estoy esperando a despertarme.
-¿ Es que lo de ayer no te pareció lo suficientemente real?- me acerqué a ella, haciéndola retroceder, hasta que su espalda chocó contra la pared. La miré a los ojos, esos ojos color verdosos que tanto me gustaban. Bajó la mirada, colorada completamente, pero yo le levanté la barbilla, haciendo que quedara mirándome a los ojos de nuevo.- Aún no me has dicho nada al respecto. No se cómo te sientes, ni si te gustó, ¿o es que soy pésimo?- rió por lo bajo. Noté como hablar de esto no era su tema favorito, comprendía que le diera vergüenza.
- No eres pésimo- repitió , sonriendo.- Me encantó.
-¿Seguro?- insistí. Necesitaba saberlo, a lo mejor solo lo decía para complacerme.
- Seguro.- respondió antes de darme un pequeño beso y apartarse de mi.
- Perfecto. Si quieres podemos repetir ahora.- le dije, intentando poner voz seductora. Volvió a reír antes de cogerme la mano y arrastrar me fuera de la habitación.- Eh, eh, ¿a dónde vamos?
- Pues a desayunar. Me muero de hambre.
Bajamos a una cafetería cercana y desayunamos, mientras dábamos un paseo por la zona. Tenía una sorpresa para ella por la tarde. Deseé con todas mis fuerzas que le gustara.
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Hey! Aquí va otro capítulo más. Hoy estoy muy contenta, sólo me quedan tres exámenes y el resto me salieron muy bien :3 Bueno, espero que os guste el capítulo y que comentéis, y que a vosotras también os salieran genial los exámenes ;)
Hacía frío aquella mañana. Una mañana de domingo, Lou y yo solos en su casa. Muchas darían cualquier cosa por estar en mi lugar. Acabábamos de levantarnos, otra noche más me había convencido para que me quedase en su casa. Directamente después de desayunar, nos habíamos tirado al sofá, literalmente. Encendí la tele, pero como no había nada interesante la volví a apagar. Desvié un momento la mirada y la puse en la ventana. Una sonrisa se formó al instante en mi rostro.
- Lou, está nevando.- se giró para mirar hacia la ventana y él sonrió también.
- Hacía mucho que no veía nevar. Vamos a aprovechar.- se levantó y me ofreció la mano. Cogimos el abrigo, guantes y gorros,y salimos a fuera. Ya había una capa considerable de nieve en el suelo, debía haber un medio metro. Lo primero que hice fue coger un poco y lanzársela a la cara a Louis. Éste se la sacudió y me miró desafiante mientras me partía de risa.
- Nadie le gana a Louis Tomlinson en una batalla de bolas de nieve.- dicho esto, cogió un puñado que me acertó en el pecho. A partir de ahí comenzamos a perseguirnos el uno al otro, riendo y lanzando bolas de nieve que pocas veces acertaban al otro.
Después de un largo rato así, paramos de correr. Estaba cansada ya. Me desplomé en la nieve, estaba ardiendo y necesitaba algo con lo que enfriarme un poco. Así seguimos, hasta que empezó el frío.. de nuevo.
- Vamos a dar un paseo.- comenté, y Lou asintió. Salimos de la finca, puesto que aún seguíamos allí. Andamos y andamos, no se durante cuanto tiempo, pero llegamos a Hyde Park. Estaba solitario, en medio de los edificios londinenses, cubierto con un manto blanco que transmitía pureza. Nos adentramos hasta llegar a uno de los lagos. Estaba completamente congelado. Nos sentamos en un banco de allí cerca, dejando que el tiempo pasase, en silencio.
HARRY
Pum. Un ruido me sobresaltó, haciendo que me despertara. Miré a mi alrededor. Era un libro, se había caído de una de las mesas. Eran las siete de la mañana. Lucy seguía durmiendo, y no tenía intención de despertarla. Sonreí al recordar el día anterior. Sin ella ni siquiera saberlo, me había hecho el hombre más feliz de la tierra. Sólo con su mirada ya me hacia estremecer. Con sus caricias, me hacía volar. Y con sus besos me llevaba lejos, lejos de este mundo. A un mundo en el que sólo existíamos los dos .Siempre que estaba con ella mi mente viajaba hasta allí, allí podíamos hacer lo que quisiéramos, sin interrumpciones. Podíamos gritar, que nadie nos oiría. Podríamos reír. O llorar. Lo que nuestra alma necesitase. Y ahora mismo mi mente estaba allí, recordando todo lo bueno del pasado. Pero pronto volví a la realidad. Seguía en Venecia.
Al parecer, volví a quedarme dormido. Me desperté a las once. Vi que Lucy ya no estaba en la cama, mientras oía el ruido del agua correr en el baño. Me desperecé lentamente, y así, en calzoncillos, salí a la terraza. Nada más abrir la puerta una ráfaga de aire frío me azotó, pero era justo lo que quería, despejarme. Me asomé por la barandilla. No había ninguna persona por los alrededores. Perfecto. No se cuanto tiempo estuve así, mirando el paisaje, pero con mi mente encerrada en sus pensamientos.
- Te vas a enfermar... - me giré lo suficiente como para ver a Lucy, vestida con unos vaqueros y un jersey de lana rosa, con el pelo aún un poco mojado. Le di un beso de buenos días, acariciando un poco su mejilla. Noté como un escalofrío recorría su cuerpo.- Estás helado. Ven para dentro, o abrígate, o haz lo que sea, pero estás congelado.- Vi como miraba mi torso, mordiéndose ligeramente el labio inferior. Había trabajado para dejarlo así, pero mereció la pena. Levantó la mirada, y al ver que yo la observaba, se sonrojó y me lanzó una camisa.- Póntela, vas a enfermarte- repitió. Acabé de vestirme mientras ella daba vueltas a la habitación, aparentemente nerviosa.
-¿Qué te pasa?- le pregunté. Se paró en medio de la habitación, mirándome.
- Estaba pensando... Esto es demasiado bonito, nada me parece real, aún estoy esperando a despertarme.
-¿ Es que lo de ayer no te pareció lo suficientemente real?- me acerqué a ella, haciéndola retroceder, hasta que su espalda chocó contra la pared. La miré a los ojos, esos ojos color verdosos que tanto me gustaban. Bajó la mirada, colorada completamente, pero yo le levanté la barbilla, haciendo que quedara mirándome a los ojos de nuevo.- Aún no me has dicho nada al respecto. No se cómo te sientes, ni si te gustó, ¿o es que soy pésimo?- rió por lo bajo. Noté como hablar de esto no era su tema favorito, comprendía que le diera vergüenza.
- No eres pésimo- repitió , sonriendo.- Me encantó.
-¿Seguro?- insistí. Necesitaba saberlo, a lo mejor solo lo decía para complacerme.
- Seguro.- respondió antes de darme un pequeño beso y apartarse de mi.
- Perfecto. Si quieres podemos repetir ahora.- le dije, intentando poner voz seductora. Volvió a reír antes de cogerme la mano y arrastrar me fuera de la habitación.- Eh, eh, ¿a dónde vamos?
- Pues a desayunar. Me muero de hambre.
Bajamos a una cafetería cercana y desayunamos, mientras dábamos un paseo por la zona. Tenía una sorpresa para ella por la tarde. Deseé con todas mis fuerzas que le gustara.
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Hey! Aquí va otro capítulo más. Hoy estoy muy contenta, sólo me quedan tres exámenes y el resto me salieron muy bien :3 Bueno, espero que os guste el capítulo y que comentéis, y que a vosotras también os salieran genial los exámenes ;)
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